Si desde pequeños los educas con amor y respeto hacia Dios, evitarás que un día se involucré con aquellos que tienen por costumbre hacer las cosas de mal hábito, que destruye su vida personal, social, o laboral, educa desde temprano al niño e instruye lo para que no se aparte de hacer el bien.
Es mejor que sea libre a que tenga que vivir en prisión por no saber respetar a los demás y acabar preso por delinquir.